¿Piscinas de agua salada?

¿Piscinas de agua salada?

Pleno verano y a pensar… ¡en la piscina! Mucho os hemos hablado en Neteges Escobar sobre piscinas: cómo cuidarlas en invierno, ponerlas a punto antes del verano… Pero hoy queremos contaros algo diferente. Una pista: ¿os suena esa canción de Julio Iglesias que decía “agua dulce…. agua salá”? Pues ni más ni menos que de piscinas de agua salada trata nuestro post de hoy. ¡Empezamos!

Probablemente ya conoceréis de la existencia de piscinas de agua salada o también llamadas de “cloración salina”. La novedad (y para muchos buena noticia) es que comienza a dejar de ser algo exclusivo de balnearios, resorts o parques acuáticos y ahora también es posible tener tu propia piscina de agua salada.  Mientras que en otros países es bastante más habitual encontrar este tipo de piscinas, aquí no lo es (o era) tanto. Sin embargo, cada vez comienzan a verse más piscinas de este tipo, tanto públicas como privadas.

¿Son estas piscinas una cuestión de moda? ¿De dónde podemos sacar el agua? ¿Es más caro que usar agua dulce? ¿Cómo se realiza el mantenimiento? Estas son sólo algunas de las muchas dudas que puede que te surjan y es lo que queremos ayudarte a resolver. Lo cierto es que una piscina con agua salada presenta muchas y grandes ventajas y ¡te las queremos contar todas! Pero empecemos por el principio.

¿En qué consiste una piscina de agua salada? ¿Puedo convertir mi piscina en una de ellas? Puede que algunos de vosotros desconozcáis el procedimiento de implantación y/o transformación, no sepáis por dónde empezar y os dé miedo el cambio. Pero nada más lejos de la verdad. Os explicamos el funcionamiento en un abrir y cerrar de ojos:

Las piscinas convencionales pueden convertirse en piscinas de agua salada, mediante un simple tratamiento de agua con un nombre algo más complicado: “eletcrólisis calina”. Y, ¿en qué consiste este sistema?

La premisa es muy simple: aprovechar la sal para convertirla en cloro. Simplemente requiere la instalación de un clorador salino que además se realiza de manera muy fácil y rápida y sirve tanto para piscinas normales como portátiles. Este aparato funciona de una manera muy sencilla y una vez instalado sólo tenemos que vertir sal en el dispositivo. ¿Qué sal? Pues vale la misma sal de mesa que tenemos en nuestras casas. Con la sal dentro, este sistema se pone en funcionamiento y de manera natural convierte esta en un cloro gaseoso que realiza la misma función de limpieza que el cloro convencional. Lo curioso del proceso, es que una vez que este tipo de cloro se descompone, se convierte en sal de nuevo y ¡el ciclo vuelve a empezar!

Como dato, comentaros que el agua que obtendremos en nuestra piscina no será igual que el agua del mar, así que no esperéis salir con el cuerpo cubierto de sal. El regustillo que tiene es ciertamente salado y se puede asimilar al de las lágrimas. Sin embargo, la proporción de sal en el agua será de aproximadamente de un 10% respecto al nivel que se encuentra en el agua del mar.

Y ahora sí, ¿cuáles son las ventajas de una piscina con agua salada?

  • La primera ventaja es quizás la más obvia, por su inmediatez. Como usuarios de piscinas con agua convencional tratada con cloro, es más que probable que estéis familiarizados con la sensación de escozor en los ojos, sequedad en la piel y cabello y el famoso olor a cloro que se queda impregnado en nuestro cuerpo. Pues bien, como podéis imaginar estos efectos en nuestro cuerpo son los primeros que van a desaparecer si os bañáis en una piscina con agua salada. El agua resultante será más suave, ligera y sin olor a cloro.
  • Como consecuencia de lo anterior, la reducción del uso de productos químicos necesarios para el mantenimiento de las piscinas convencionales implica unos beneficios o mejoras desde el punto de vista medioambiental y sostenible.
  • Por último, el ahorro económico relacionado con los costes de mantenimiento y el uso de productos químicos. Como ya hemos explicado, el proceso de transformación de cloro en sal es automático y cíclico, por lo que el nivel de este en el agua será siempre estable y no excesivo.

Todo esto implica una reducción de gastos tanto de mantenimiento y/o personal que se encarga de ello si lo hubiera, como del uso de productos químicos ya que dejan de ser necesarios. Hay que tener en cuenta además, que la sal no se evapora, por lo que las únicas pérdidas pueden producirse al entrar y salir del agua o si se produjesen pequeñas fugas. Pero incluso de este modo, la reposición de sal se realizará de manera espaciada en el tiempo y es significativamente más barata que el cloro y otros productos químicos.

Y como no todo es de color de rosa, puede que os estéis preguntando por las desventajas.

El inconveniente que se puede encontrar es el coste de instalación del clorador salino. La inversión inicial será mayor que en las piscinas habituales, pero a partir de ahí supone un ahorro significativo. Los propietarios de piscinas privadas y/o pequeñas verán que a largo plazo el ahorro va a ser lo más destacable y en el caso de comunidades de propietarios y piscinas públicas sucederá lo mismo, pudiendo destinar el dinero sobrante a otras mejoras.

Por último, como todo en la vida: “para gustos los colores”. Otro posible inconveniente a considerar, es la posibilidad de que haya personas que no les guste o no se acostumbren a la sensación de bañarse en agua salada y sigan prefiriendo las piscinas de siempre. Al final, es una cuestión de gustos y de elecciones y cada cual escogerá aquello con lo que se sienta más cómodo.

¡Y hasta aquí nuestro post de hoy piscineros! Ya sabéis que si necesitáis una limpieza a fondo de vuestra piscina, vaciarla, llenarla, etc. en Neteges Escobar ¡estamos a una llamada de vosotros! Y vosotros que preferís, ¿agua dulceeee…o agua salaaaá?

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