17 de junio: Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

17 de junio: Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

El agua es uno de los bienes más preciados de nuestra vida. La necesitamos para mantener nuestro cuerpo y nuestro planeta en funcionamiento. Pero el agua es un bien escaso (y más aún el agua potable) y ya se empiezan a dejar ver las consecuencias en el mundo. El próximo domingo 17 de junio se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (DMLD) y hoy queremos hablaros de ello.

El día Mundial de la Lucha contra la Desertificación  fue declarado por la Organización de Naciones Unidas en 1994  y se celebra el 17 de junio de cada año en el aniversario de la adopción de las Naciones Unidas de la Convención de la Lucha contra la Desertificación. Este año la Convención se celebrará en Ecuador y tendrá como lema “Las tierras tienen un valor real. Invierta en ellas”.

Pero,

¿por qué necesitamos un día dedicado a la lucha contra la desertificación (CLD) ?

Básicamente porque a día de hoy la desertificación afecta a más de 110 países en todo el mundo y sufrimos una pérdida de tierra de 6 millones de hectáreas al año. En el caso concreto de España, aproximadamente el 40% de nuestro suelo está ya afectado por la desertificación y es el país Europeo más vapuleado por este fenómeno. Pero además un Informe del Ministerio de Medio Ambiente ya avisó en 2016, de que el 80% de nuestro territorio está en peligro de sufrir desertificación en el futuro. España podría convertirse en un gran desierto en 100 años. La situación es grave.

Esto lleva a preguntarnos,

¿A qué se debe la desertificación?, ¿podemos nosotros como ciudadanos hacer algo para frenarla?

La ausencia de lluvias y el aumento de las temperaturas (como consecuencia del cambio climático) están provocando la escasez de agua y su evaporación, dando lugar a la sequía o degradación de las tierras. La temida desertificación. Pero además, la explotación insostenible de nuestros recursos hídricos está provocando gravísimos daños ambientales como la contaminación química o agotamiento de acuíferos, por ejemplo. Por otro lado, como señala Ecologistas en Acción,  la desertificación también viene de la mano de la deforestación producida por los incendios, el turismo de masas, la urbanización de las zonas costeras, la agricultura de regadío y las actividades industriales.

Ante todas estas situaciones, los Gobiernos son los encargados de impulsar y desarrollar las acciones necesarias para frenar la desertificación a través de una gestión sostenible de nuestros recursos hídricos y de la ordenación del territorio. Así se comprometió en la Convención de 1994. Pero en la práctica, los esfuerzos a nivel mundial, parecen no resultar suficientes para frenar el avance imparable de la desertificación.

Y si los gobiernos no ponen el empeño suficiente ¿podemos nosotros  como ciudadanos hacer algo al respecto? La respuesta es sí y precisamente de eso tratará la Convención del próximo domingo. Monique Barbut, Secretaria Ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas contra la desertificación afirma que “no subestimemos como nuestras decisiones individuales transforman el mundo, hagamos elecciones prudentes (…)”.

La actitud preventiva y el uso inteligente del agua que usamos a diario es un ejemplo de buenas prácticas. También nuestro modo de consumir, afecta más de lo que creemos a todo esto. El consumo es el motor de la economía y nuestros hábitos llevan a las empresas a tomar sus decisiones: a cultivar de un modo u otro las tierras, crear industrias, talar bosques, hacer mal uso de los recursos naturales y un largo etc.

Por eso, si como consumidores apostamos por un consumo responsable y sostenible, esto repercutirá en todo el ciclo económico. Nos daremos cuenta de que tomar decisiones sobre como comemos, bebemos o nos vestimos puede afectar de modo global al conjunto de la economía. Consumamos con consciencia, apostemos por los sostenibilidad, por las marcas comprometidas con el medio. Seamos conscientes de que la suma de muchas pequeñas acciones, puede marcar una gran diferencia.

Como decíamos al principio del post “el agua es un bien preciado”. Pero además, gracias al agua existimos nosotros, Neteges Escobar y es gracias a ella que hemos podido especializarnos y ofreceros todos nuestros servicios. Y queremos seguir haciéndolo. ¡Cuidemos nuestro planeta, es el único que tenemos!

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